Este taller de especialización se justifica en la necesidad de que el alumnado pase por la formación en diversas actividades vehiculadas entorno a dos líneas de trabajo como son el estudio arqueológico y la conservación y puesta en valor de la pintura mural romana, desde la excavación, levantamiento, limpieza, consolidación, estudio, restitución, museografía y exposición, hasta la publicación de los resultados.
1. Conocer el procedimiento de intervención arqueológica en un yacimiento con restos pictóricos y en estuco para determinar prioridades: extracción de fragmentos en derrumbe o in situ, consolidación in situ. El proceso de registro es muy importante, pues este tipo de restos, bien contextualizados ayudan a comprender la edilicia y la función de los espacios que decora. Asimismo, una recogida rigurosa sobre el terreno ahorra mucho trabajo para la realización del puzle en el laboratorio y aumenta la calidad de los resultados.
2. Comprender las fases de estudio vinculadas a la pintura mural y el estuco romanos, centradas principalmente en su tratamiento e interpretación, una labor básica para la comprensión de su significado. Si bien los restos suelen llegar incompletos al laboratorio, una atenta observación resulta muy importante. Su decoración -composición y motivos decorativos-, además de aportar cronología, permiten restituir su esquema compositivo e iconográfico, o las improntas en el reverso y bordes con ángulos ayudan a ubicar los fragmentos en su posición, descubriendo puertas, ventanas, esquinas o techos, esenciales para la creación del volumen arquitectónico de un espacio que deja pocos vestigios sobre el terreno. Asimismo, la elección de la decoración y de los pigmentos, ayuda a caracterizar y definir la función de los espacios de un edificio, además de mostrar la posición sociocultural de su propietario. Para esto último, conocer los análisis físico-químicos que pueden utilizarse se ha convertido en un recurso prioritario.
3. Examinar los pasos a seguir en el proceso de consolidación/restauración de las pinturas, tanto si estas se quedan in situ en el yacimiento o son trasladadas a un museo. Si en los dos primeros objetivos es vital la relación o el diálogo entre los/las arqueólogos/as y los/las restauradores/as, en este y el próximo objetivo, se suman a la ecuación los/as conservadores/as de museos, donde finalmente deberían ir expuestas. El primer paso sería el de la realización de exámenes, análisis e informes sobre su estado de conservación para proceder a su estabilización y consolidación, fijándolas, si es necesario sobre un soporte moderno y ligero que ofrezca garantías para el futuro, así como realizando reintegraciones mínimas en aquellas lagunas que así lo requieran.
4. Asesorar sobre cómo presentar los resultados de la restauración al público en general y al especializado en particular. El alumnado debe saber que el proyecto museográfico es muy importante para completar el proceso de investigación, de ahí que el objetivo último gire en torno a este concepto, desde la propia infraestructura necesaria para su exposición -seguridad, iluminación, condiciones ambientales, vitrina, pedestal-, hasta nuevos métodos de presentación -restitución en su estado original, a tamaño natural, sobre distintos soportes, creación de reproducciones coloreadas a pequeña escala, producción de infografías 3D y redacción de textos, creación de maquetas o moldeado para las cornisas en estuco-.