La escuela rural constituye un pilar esencial para el desarrollo integral de las comunidades en las que se inserta. Su valor reside en garantizar el acceso equitativo a la educación y, más allá de ello, también fortalece la identidad local y contribuye a promover un sentido de pertenencia entre toda la comunidad educativa. La escuela rural es a menudo un punto de encuentro habitual y dinámico, un lugar de reunión más o menos casual, donde junto a las conversaciones diarias, se proponen ideas y se organizan actividades y eventos que contribuyen al crecimiento académico, emocional y social del alumnado y también de sus familiares y docentes. En definitiva, la escuela rural es un espacio lleno de vida donde la educación trasciende el aula y se integra en el día a día de sus gentes. Si bien, hemos de ser conscientes que también afronta importantes desafíos, incluso en términos de subsistencia. A veces se visualizan de forma bucólica esos pequeños grupos multinivel de la escuela rural que, en la práctica, suponen una planificación más compleja y demandan una alta capacidad de adaptación por parte del profesorado que, además, no siempre es estable. De ahí la importancia de estas jornadas, que sirvan para presentar la realidad de la escuela rural en entornos como el de Moratalla, se reconozca el potencial educativo y para la investigación de este lugar y se ponga en valor su papel histórico y actual como motor de cohesión, de transformación y de oportunidades.